La historia trata de una felina perceptiva que se ve orillada a luchar contra el monstruo del aburrimiento. De no enfrentarlo sus sentidos quedarían atrofiados, la percepción no sería la misma. Como principal herramienta Mía trae consigo un violín al que le guarda especial afecto.
Ella vive en un edificio que parece laberinto; una vez que alguien entra, corre el riesgo de no salir cuerdo, Mía debe evitar que esa situación continúe antes de quedar atrapada para siempre. El primer intento es tímido y fracasa al cruzar una puerta de inmediato se encuentra en donde empezó.
Meditando durante un momento se da cuenta de que se necesita más voluntad, se levanta directo hacia la misma puerta, esta vez la atraviesa rápidamente y el brillo que le esperaba la ciega por unos segundos. -Qué pasa? - pregunta desconcertada, _dónde estoy?- en ese momento abre los ojos y está de nuevo en su cuarto; a partir de éste momento las cosas parecen ser diferentes pero Mía no se ha dado cuenta de la situación en la que se encuentra. Afortunadamente la acompaña su violín.
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